Podría parecer que me refiero a las aspiraciones existenciales, vitales o profesionales de ciertos chicos; o del conjunto de chicos, en general. Pero no van por ahí los tiros, no es ese el meollo de la cuestión.
Me refiero a una nueva moda de nuestras estúpidas y omnipresentes redes sociales en las cuales una de las últimas y efímera, imagino ya, tendencias, son los vídeos, o los reel, o tal vez los post o cómo diantres se llamen esas contribuciones cortas y gratuitas que ciertos narcisos cuelgan, o suben, o publican o postean, vaya usted a saber, en sus cuentas, perfiles, account.
La cuestión es muy simple, chicos o chavales o imberbes o acomodados sin mayores responsabilidades, al parecer, y con físico de gimnasio (necesariamente trabajado en precedencia con ahínco y disciplina) se dejan ver en tanto «aspiran» sus mini —o no tan mini— apartamentos de solteritos de oro. Y revientan los algoritmos de las «exhibit grid».
Todo lo que se ve —que yo no he visto— es eso, un adonis a torso nudo y con muy body de gym bro pasa el aspirador a ya impolutas demoras.
Señoras y señores, con todos ustedes… la avanzada especie humana en su evolucionadísima civilización de 2026.
El nacimiento de la Virgen, de Giovanni di Milano – 1365 c.a
Recientemente alguien a quien amo en el sentido puro, pues no lo es aquel de pareja, y estimo por igual, dando escucha a sus —mil— inquietudes me decía que tal vez se estaba planteando cambiar su precioso y bien pagado trabajo por una misión más noble en la tierra; acompañar/ayudar a las personas en el tránsito hacia la vida y hacia la muerte.
La verdad es que me quedé un tanto trastocado pues, aún conociendo su búsqueda continua de armónica conexión existencial, sinceramente no me lo esperaba. Además me di cuenta, razonando con ella, pues por supuesto fémina es, que justificaba su elección desde el punto de vista necrológico. En mi alta consideración y respeto que me inspiran aquellos profesionales de la salud que se especializan en el camino del peor de los desahucios, aquel de la vida.
A la par que mis reservas sobre las «doulas» son perezosas a disiparse. Si vamos a ver la moderna definición de tan selecta figura más o menos sería: ayudar a la parturienta a la que acompañan a sentirse a gusto, seguras y tranquilas tanto desde el punto de vista físico como sobre todo psicológico.
Y dicho así la verdad es que suena muy bien. Pero lo que me levanta un cierto resquemor es tanto la sociedad en la que vivimos, que genera la necesidad de tales figuras en un acto que debería ser mucho más connatural, como, y sobre todo, su puesta en discusión dede los profesionales de la salud.
Necesito hacer varias premisas, la primera y quizá la más importante, es que es obvio que poco puedo yo hablar del tema desde mi ser hombre, a pesar de ser padre de cuatro ya no párvulos, pero hombre. Así que deberías ser la mujeres a decir tal o cual, blanco o negro.
Pero por otro lado, me vino espontáneo aducir en tal confiada charla la pregunta natural ¿quién se puede permitir una doula? Y desde luego la respuesta es clara, visto entre otras cosas que su apoyo, efectivo e integral, por ser eso, integral, es bastante caro.
Aclarar que su posición en el proceso es solo de apoyo psico emocional y práctico y en ningún momento asumen, practican o invaden competencias del personal sanitario, siendo siempre la matrona la única persona responsable ante los profesionales de la salud y sobre todo la ley, la responsable en todo y para todo en un nacimiento.
Ahí tenemos otra cuestión; la matrona es una enfermera profesional con una especialización como matrona que suma seis años de formación reglada, mientras la doula no es una figura profesional ni reconocida ni reglada que se mueve en un vació legal tanto formativo como de responsabilidad.
Pero aún siendo una figura un poco entre el «coach» y el guru existencial, tampoco creo que a personas llenas de dudas y angustias, pudiéndoselo permitir, les venga tan mal esa clase de apoyo.
Pero, y vuelvo a mi pregunta existencial primaria. ¿Qué clase de sociedad tenemos para que en un proceso tan natural y maravilloso, se haya convertido en algo tan desnaturalizado y angustiante?
Por otro lado, me encanta este espíritu de querer ayudar a los demás pero… ayudamos solo a aquellos que pueden pagar una doula. Me cojea un poco el sentido puro del ayudar en manera sincera y altruista y no deja de ver en ello una mercantilización más de las angustias ajenas. Tipo royo de pijos, vamos.
Tergiversamos en la mañana antes reverberada por la calima y ahora de luz batiente de un sol que filtrado ciega. Soy el resto de un cansancio intenso producto del breve viaje que agota mis energías y riega de savia nueva mi ser.
Son ya casí tres horas que, remolón, pospongo auto justificándome las ineludibles y evadidas obligaciones que, torpe, me autoimpongo. Pero sí, está claro que mis innegables tour di force acaban conmigo y, aún sin querer, chupan de mí hasta la última energía.
Lucho escribiendo con mis dos idiomas vitales, pues en este castellano escribo, o plasmo, y mi cabeza, traviesa, escapa a la lengua del Petrarca que tantas y más apropiadas florituras me ofrece.
Tan cansado que ni siquiera el trazo incierto de mi mala letra de falso médico, fluye igual de mal que siempre,
Agotador también el esfuerzo de embridar mi traviesa mente que, no sé si enloquecida, salta de argumento como si una cabra entre riscos fuese. Es seguro una enfermedad de nuestro tiempo eso que llaman pedantemente «multi tasking» y que se está traduciendo en una mermada, sino nula, capacidad de concentrarme en un único propósito. Pues cualquier cosa me ocupa convive con uno o varios paralelos pensamientos y concentrar el foco su aquel que corresponde se convierte en titánico esfuerzo.
Así, para reconducir esta inquieta cabeza, nacen tales líneas y, (o; e) imagino que aquí mueren.
El primer título de mi próxima colección Prisma Social.
Un análisis de España en el mundo global de 2025. a partir de datos reales y contrastados sobre sesenta argumentos de interés. Vivienda, trabajo, turismo. La generación Z y el sueño roto de emanciparse. Arte, cultura, economía, sanidad y escuela pública. La lacra de la violencia machista o las fake news. La sociedad exhibicionista y las teorías conspiranoicas. Los nuevos sátrapas del mundo y las miles de victimas inocentes en sus guerras criminales. Esos millones de desplazados climáticos y emigrantes del hambre. Sin olvidar la deriva autoritaria que imparable avanza por varios frentes. Ni aquellos que resisten heroicos la embestida. Escrito con un toque ácido pero desde el optimismo. Por una Sociedad más justa e igualitaria.